• miércoles, 11 de abril de 2018

Un poco de Historia: El Palacio de la Bolsa

Antes de asentarse definitivamente en la Plaza de la Lealtad, la Bolsa de Madrid tuvo diversas ubicaciones en la capital.

Creada en 1831, su primer emplazamiento fue la Plazuela del Ángel, esquina calle Carretas. En 1832 se trasladó a una zona cercana, la Casa de Filipinas, pero sufriría aún más mudanzas en los años posteriores: en 1841 se ubicó en el Claustro del Convento de San Martín, en 1846 en el Monasterio de las Monjas Bernardas (c/ Alcalá), en 1847 en el Convento de los Basilios (c/Desengaño), y en 1875 se instaló en el edificio de la Aduana Vieja, en la que se denominó Plaza de la Bolsa.

La construcción del actual Palacio de la Bolsa comenzó en 1878 y fue inaugurado por la Reina Regente María Cristina el 7 de mayo de 1893.

El arquitecto

La construcción del Palacio se le encargó al arquitecto Enrique María Repullés y Vargas, que era hijo de un agente de cambio y bolsa y cuyo proyecto estaba basado en la Bolsa de Viena. Repullés y Vargas quiso que la sede definitiva del parqué madrileño fuera una especia de “templo de la economía” y le otorgó una forma basilical, además de dotarle de luz natural mediante las vidrieras del techo.

El resultado fue un edificio de estilo neoclásico de 3.288 metros cuadrados en la línea de otros de la época, como el Banco de España, la Biblioteca Nacional o la Real Academia de la Lengua.

 Los símbolos

La ornamentación del Palacio, rico en pinturas y relieves, la llevaron a cabo dos artistas madrileños, Francisco Molinelli y el pintor Luis Tarverner. Su trabajo más significativo lo realizaron en el recibidor conocido como Salón de los Pasos Perdidos. En esta estancia encontramos un símbolo tomado de la mitología griega, el Caduceo: las dos serpientes representan la oferta y la demanda; el palo la mediación; y las alas la rapidez en la toma de decisiones.

El símbolo también está adornado con dos cornucopias, que son símbolo de la abundancia; un ancla, símbolo de la navegación, y una rueda dentada, que es símbolo de la industria.